Julen Madina Entrevista

Traductore intérprete para la entrevista: Enid Maldonado

En el último día de la fiesta de San Fermín del 2011, el legendario corredor
Americano Joe Distler me invito a un desayuno (un honor inmenso). Y quien entra
de repente sino Julen Madina, el Michael Jordan del encierro. Madina se retiró
justo antes de que empezara esta fiesta, después de 40 años de correr con los
toros. En su discurso de despedida Madina nos dijo que mientras San Fermín se
acercaba su corazón decía si pero su cabeza decía no. A continuación Julen nos
regala un escalofriante relato acerca del día en que fue casi corneado a muerte
por un toro del rancho Jandilla en el 2004. Después de esto Madina continúo
corriendo en el más alto nivel por otros seis años.

HILLMANN: ¿Qué significan para ti los toros?

MADINA: El toro para mí es un animal mitológico que significa la fuerza, el poderío. El
toro, estéticamente me gusta, me parece un animal muy bello. Después de todos estos años de poder disfrutar el toro en la calle, pues me tiene enamorado. Cuando lo vez, cuando intentas conducirlo, cuando le das en los cuartos traseros con la mano parece que le estas dando a una roca. Es un animal con una potencia brutal, un animal bellísimo.

HILLMANN: ¿Qué significa para ti el encierro?

MADINA: El encierro, pues, ser capaz de dominar o controlar la carrera de ese ser tan
brutal, tan poderoso, tan maravilloso. Y de alguna manera el te acepta a ti como el líder de la manada. Ser capaz de conducirlo y llegar a la plaza. Cuando has hecho esto, llegar con un toro en la espalda, pisar la arena, para mí es como si terminara la faena, es lo máximo.

Me siento en ese momento, no sé, un ser especial, por encima de todo, me siento
como si estuviera flotando en una nube.

HILLMANN: ¿Por eso es que te comprometiste a correr el encierro por
tanto tiempo?

MADINA: No fue compromiso, fue un enganche personal. Yo creo que soy adicto a la sensación, ha sido mi droga. Esa emoción, esos miedos, esos miedos impresionantes que he tenido antes de correr pero que he sido capaz de controlar. Las emociones que me ha dado el controlar el correr a lo largo del tiempo, pues son maravillosas.

Ahora realmente lo estoy pasando mal. Por eso quisiera, el año que viene, tener algún
tipo de enganche con el encierro, retransmitiendo a través de televisión, haciendo algún tipo de trabajo para alguna cadena televisiva o algo que me justificara estar en la calle con mis compañeros. Tener un cordón umbilical con el encierro para dar algo de lo que yo he recibido hasta ahora.

HILLMANN: ¿Como supiste que era tiempo de retirarte?

MADINA: Que te digo, bueno, mi cabeza cambio desde el nacimiento de mi niña. Yo sabía también que estaba al final de un ciclo. Tome esa decisión y bueno, lo he pasado muy mal. Intenté aislarme para no oír de los encierros, como si el tiempo se detuviera, como si viviera en una burbuja. Ha sido absolutamente imposible. Como mi hija era muy pequeña y sigue siendo muy pequeña, demanda mucho trabajo y mucha atención. De alguna manera me he enfocado a ella. Cuando oía o veía una imagen (del encierro) aunque fuera escaza, me hacia llorar. He llorado bastante. Después ya lo he ido aceptando como una realidad y me he volcado en mi hija y eso es lo que me ha hecho de alguna manera superar y terminar.

HILLMANN: ¿Cuál es el recuerdo o el momento más importante que tienes del encierro?

MADINA: No hombre, hay momentos puntuales, han sido momentos en los cuales he visto cosas que se salían de lo que es la normalidad. He visto cornadas con resultado
de muerte.  Yo he visto ya tres muertos delante mío.  Un toro me cogió en el 96 y me rompió cuatro costillas. Después en el 72 me llevo un toro colgando 50 metros y en el 2004 pues tuve lo peor, cinco cornadas ahí en el callejón. Esos han sido los momentos especiales, pero momentos de carrera he tenido muchos. Todos los días que yo entraba a la plaza con un toro. Cuando bajaba por telefónica con uno, dos, tres toros, entraba a la plaza y le daba esos toros al doblador. Para mi han sido momentos mágicos y de esos tengo muchísimos. Quizá uno de los más espectaculares fue con los Dolores Aguirre. Llame mucho la atención de la prensa porque entré con seis toros a la plaza, corrí casi cuatrocientos metros con ellos y cuando llegue a la plaza levante el dedo al cielo como diciendo “esto ya es lo máximo”.

HILLMANN: ¿Qué paso en el 2004?

MADINA: En el 2004 yo bajaba corriendo Jandillas como cualquier otro día. Me acuerdo
perfectamente de los previos. Iba bajando por telefónica y había muchísima gente. El encierro era muy sucio, la gente se caía, se cruzaban y no se veían bien los toros. Yo tenía los toros muy pegados a la espalda, muy cerquita. Trataba de controlar la carrera y al mismo tiempo miraba para abajo para ver el espacio. Vi como, por el lado izquierdo del callejón, se estaba formando un tapón muy grande, la gente estaba cayéndose y apilándose. Entonces decidí ir hacia la derecha de la pared del callejón para librar y no tener problemas. Entre ahí con un toro muy pegado a mi espalda. Lo que no se podía ver es que detrás de ese primer montón había otro. Choque directamente y caí. El toro lo llevaba bravo y en cuanto caí me envistió. Me cogió por el cinturón y me zarandeo. Trate de soltar mi cinturón pero no pude.

El me siguió jalando y después me soltó. Yo estaba encima de un grupo de gente caída y me mantenía sin moverme porque yo sabía que hay mucha gente que le grita al toro y que este puede levantar la cara y se va a ir; o es lo que yo esperaba. Pero el toro siguió corneando y corneando y así estuvo 22 segundos porque nadie consiguió llevárselo. Lo que recuerdo aparte de las cornadas era un sonido, zum, zum, como una cuchillada. El toro me cogió del glúteo y me levanto, me engancho en su cuerno. Ahí yo note un dolor importante. Me llamaban la atención los bufidos del toro, la energía con la que me atacaba. Escuchaba el ruido de los cascos y el olor a quemado de los cascos rascando contra el suelo. Estaba tumbado boca abajo y me mantenía quieto, muy quieto. Me dio una paliza terrible. Yo en ese momento me di cuenta que podía ver la calle porque el montón se estaba rompiendo. Y pensé, lo que no ha hecho el toro lo va a hacer la gente, va a venir una avalancha de gente y me van a masacrar, me van a machacar, me van a pisar.

Mearrastre y me metí debajo de la batera buscando refugio y espere a que llegaran las asistencias. Me estaba quedando dormido por la cantidad de sangre perdida. Me decía a mí mismo, respira despacio, por la nariz y por la boca, controla la respiración. Porque controlar la respiración hace que la sangre vaya brotando más lentamente. Con un ritmo cardiaco más acelerado la sangre va circulando más rápido y te desangras más rápido. Yo me decía, si algún día esto tenía que pasarte el mejor sitio es aquí en Pamplona, que es donde hay mejores médicos y mejores medios. Hay que estar tranquilo, respira y espera a la asistencia. Después oí voces, eran los paramédicos de la cruz roja. Me desgarraron la ropa y me hicieron un torniquete. Uno de ellos me metió un puño en la herida de la pierna izquierda para parar la hemorragia. Me llevaron hasta el patio de caballos y ahí a la enfermería de la plaza me operaron de urgencia.

HILLMANN:¿Que es lo que deseas para el futuro de los encierros?

MADINA: Primero que el encierro sobreviva. El encierro de Pamplona, que lo cuidemos,
que la gente corra de blanco para recuperar la estética y el respeto que se está perdiendo. El gran riesgo del encierro es que se puede morir de puro éxito.  Se ha hecho muy grande y su gran enemigo es lo popular que es.  Todo el mundo, sobre todo cuando vienen de partes muy lejanas, buscan algo mitológico, una especie de rito iniciático en donde demuestras tu valentía. Quizá todo eso forma parte de la historia del encierro, pero el encierro es mucho más. Con solo esos conocimientos no puedes participar apropiadamente. Hay quienes no saben que lo que te estás jugando es la vida o tener un percance muy grave, porque un toro te puede matar. Ahora que ya me he retirado, espero tal vez acercarme un poco al público que se interese para enseñarles o para ayudarlos a
correr. Para que esta gente pueda participar con más conocimiento, sabiendo que hay que hacer y en lo que se están metiendo.

Para más información de Julen Madina y su escuela para corredores visita http://www.julenmadina-sanfermin.com

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About thebutchersblog

I'm a writer and storyteller from Chicago.
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